Prevención de recaídas: cómo aplicar el modelo Marlatt en consulta privada sin equipo

Julia lleva ocho meses sin beber. En sesión me cuenta orgullosa que rechazó una copa la semana pasada durante una cena de trabajo. "Por primera vez no sentí que fuera un esfuerzo", dice sonriendo. Pero dos semanas después recibo un whatsapp a las dos de la madrugada: "Lo siento, he recaído". Esa frustración que sientes cuando un paciente que parecía estar consolidando los cambios vuelve atrás es algo que todos conocemos. Y es precisamente ahí donde el modelo de prevención de recaídas de Alan Marlatt cobra su valor real en consulta privada.

El problema es que la mayoría de formaciones en prevención de recaídas están diseñadas para equipos multidisciplinares en centros especializados. Como psicólogos en privada, tenemos que adaptar estos modelos a nuestra realidad: sin enfermeros, sin trabajadores sociales, sin grupos terapéuticos estructurados y, a menudo, sin la posibilidad de hacer seguimientos intensivos. Pero esto no significa que el modelo de Marlatt pierda eficacia. Al contrario, bien adaptado, puede ser una herramienta potentísima en nuestras consultas.

La filosofía detrás del modelo: el cambio como proceso, no como evento

Marlatt revolucionó el campo de las adicciones al conceptualizar la recaída no como un fracaso moral, sino como parte del proceso de cambio. Su modelo, desarrollado inicialmente para el alcoholismo pero después extendido a otras adicciones y comportamientos problemáticos, se basa en tres pilares fundamentales que podemos implementar perfectamente en consulta privada.

El primero es la identificación de situaciones de alto riesgo. No hablamos solo de "estar con gente que bebe", sino de mapear exhaustivamente los contextos específicos donde el paciente es más vulnerable. En consulta privada, esto requiere que dediquemos tiempo real a hacer un análisis funcional detallado. Julia, por ejemplo, tenía claro que las cenas de trabajo eran complicadas, pero no había identificado que su momento de mayor riesgo era cuando llegaba a casa después de discutir con su jefe, especialmente los viernes por la tarde cuando se sentía sola y frustrada.

El segundo pilar son las respuestas de afrontamiento. Marlatt distingue entre estrategias cognitivas y conductuales, pero en consulta privada necesitamos que sean específicas y practicables. No vale con decir "usa la relajación". Tiene que ser "cuando notes esa tensión en el pecho que precede al impulso, vas a hacer tres respiraciones profundas contando hasta cuatro en cada fase, después vas a llamar a tu hermana o, si no está disponible, vas a poner el capítulo tres de esa serie que te calma".

El tercer pilar es el trabajo con las expectativas de resultado. Muchos pacientes llegan con la idea binaria de que o controlan perfectamente o han fracasado. El concepto de "lapse" versus "relapse" de Marlatt es crucial: un desliz no es una recaída completa. En consulta privada, esto significa que tenemos que trabajar desde el principio con la posibilidad del desliz, normalizándola sin banalizarla.

Adaptación práctica: el protocolo SOBER en formato individual

Marlatt desarrolló la estrategia SOBER (Stop, Observe, Breathe, Expand, Respond) que tradicionalmente se enseña en grupos. En consulta privada podemos estructurarla como una secuencia que el paciente puede usar en tiempo real cuando se enfrenta a una situación de riesgo.

Stop no es solo "parar", es crear una pausa consciente entre el impulso y la acción. En sesión, practico esto con el paciente usando técnicas de role-playing. Le digo que imagine que está en su situación de mayor riesgo y que físicamente levante la mano como señal de stop. Puede sonar simple, pero crear un gesto físico asociado a la pausa cognitiva funciona.

Observe implica identificar qué está pasando a nivel corporal, emocional y cognitivo. En consulta privada, esto requiere que el paciente haya desarrollado previamente autoconciencia interoceptiva. Dedico sesiones específicas a que el paciente aprenda a distinguir entre una activación general ("me siento mal") y señales específicas ("tengo presión en el pecho, pensamientos del tipo 'qué más da ya' y ganas de salir de casa").

Breathe es el ancla fisiológica. Pero no cualquier respiración: tiene que ser una técnica que hayamos practicado en consulta hasta que se vuelva automática. Uso la respiración 4-7-8 (inhalar 4 segundos, mantener 7, exhalar 8) porque es lo suficientemente específica como para ocupar recursos cognitivos y lo suficientemente breve como para ser práctica.

Expand significa ampliar la perspectiva temporal y contextual. Aquí es donde entra el trabajo previo con valores y objetivos a largo plazo. El paciente tiene que tener claro no solo qué quiere evitar, sino hacia dónde va. Julia tenía muy presente la imagen de ella misma sintiéndose orgullosa en su próximo cumpleaños, habiendo completado un año entero sin alcohol.

Respond es la acción alternativa. Pero tiene que ser algo concreto y factible. No "hacer algo saludable", sino "salir a caminar veinte minutos por el circuito del parque" o "llamar a Pedro" o "ir al gimnasio que cierra a las diez".

El plan de emergencia: más allá del teléfono de crisis

En consulta privada no tenemos líneas telefónicas de urgencia especializadas, pero podemos estructurar un plan de emergencia personalizado que sea efectivo. El modelo de Marlatt incluye tres niveles de intervención que adapto así:

Nivel 1: Autogestión inmediata. El paciente tiene una tarjeta física (sí, en papel) con tres estrategias específicas ordenadas por preferencia. No vale con tenerlas en el móvil porque cuando estamos en situación de riesgo, el móvil puede ser precisamente el problema. Julia llevaba una tarjeta que decía: "1. SOBER completo, 2. Llamar a Laura, 3. Ir al Starbucks de la esquina y pedir un café con leche grande".

Nivel 2: Red de apoyo activada. Antes de llegar a situaciones de crisis, hemos identificado tres personas de confianza y hemos hablado con el paciente sobre cómo va a pedirles ayuda. Esto incluye qué decirles ("Estoy en una situación complicada y necesito que me acompañes una hora") y cómo van a responder ellos. Es importante que el paciente haya tenido esta conversación con su red de apoyo antes de necesitarla.

Nivel 3: Contacto profesional. Aquí tengo que ser claro sobre mis límites y disponibilidad. No hago terapia por WhatsApp a las dos de la madrugada, pero sí tengo protocolo de qué hacer cuando un paciente me contacta en crisis. Respondo confirmando que he recibido el mensaje, valido la situación sin dramatizarla, y programamos una cita de seguimiento en un plazo máximo de 48 horas.

El análisis post-desliz: aprender sin culpabilizar

Cuando Julia me escribió esa noche, mi respuesta fue: "Recibido. Mañana hablamos. Esto no borra lo que has conseguido estos meses". Al día siguiente, hicimos lo que Marlatt llama "análisis de recaída", pero adaptado a consulta privada.

En lugar de un equipo multidisciplinar analizando el caso, somos el paciente y yo reconstruyendo la secuencia de eventos. Empezamos 24 horas antes del desliz, no en el momento del impulso. ¿Cómo había dormido Julia? ¿Qué había comido? ¿Había tenido algún conflicto? ¿Cuál era su estado emocional general?

Después identificamos el momento de "apparently irrelevant decisions" (decisiones aparentemente irrelevantes) que Marlatt describe como cruciales. Julia había decidido pasar por el supermercado donde compraba alcohol "solo a por yogures". En el momento le pareció una decisión neutra, pero fue el primer eslabón de la cadena.

Finalmente, analizamos qué funcionó y qué no funcionó de las estrategias que tenía. Julia sí intentó usar SOBER, pero se saltó el "Expand" porque "le pareció una tontería pensar en el cumpleaños en ese momento". Esto nos dio información valiosa para refinar las estrategias.

La parte que no cuenta la teoría: gestión de la culpa y la vergüenza

Marlatt habla del "abstinence violation effect", pero en consulta privada vemos que es más complejo que una reacción cognitiva. Cuando Julia me escribió esa noche, no solo había bebido: había quebrado su narrativa de recuperación. El trabajo posterior no es solo evitar que vuelva a ocurrir, sino reconstruir la identidad sin que la recaída se convierta en profecía autocumplida.

Uso una técnica que llamo "integración temporal": ayudo al paciente a ver el desliz como un punto en una línea, no como el final de la línea. Julia había pasado de beber todos los días a tener un desliz cada ocho meses. Matemáticamente, su consumo había bajado un 96%. Eso no es fracaso, es progreso con obstáculos.

También trabajo con la diferencia entre culpa (lo que hice estuvo mal) y vergüenza (yo soy mala persona). La culpa puede ser adaptativa si lleva a cambio de conducta. La vergüenza es tóxica y predice más recaídas. En consulta privada tengo que ser muy hábil detectando cuándo el paciente está en espiral de vergüenza y cortar rápido.

Herramientas digitales como apoyo al modelo presencial

Aunque el modelo de Marlatt es de los años 80, podemos integrarlo con herramientas actuales sin perder la esencia. Uso una aplicación de gestión de pacientes que me permite enviar recordatorios programados y recibir check-ins breves.

Por ejemplo, Julia recibe cada viernes a las cinco de la tarde (su momento de mayor riesgo) un mensaje automático que dice simplemente "¿Cómo vas hoy? Escala del 1 al 5". Si responde 4 o 5, genial. Si responde 1 o 2, sé que tengo que llamarla. Si no responde nada, también la llamo.

Pero atención: la tecnología complementa, no sustituye. El modelo de Marlatt funciona por la relación terapéutica, por el análisis funcional detallado, por la práctica repetida de las estrategias. Una app por sí sola no previene recaídas.

Más allá de las adicciones: adaptación a otros problemas de autocontrol

El modelo de Marlatt trasciende las adicciones clásicas. Lo he usado exitosamente en trastornos alimentarios, ludopatía, uso problemático de redes sociales, e incluso algunos comportamientos impulsivos en trastornos de personalidad.

La clave está en identificar el "comportamiento objetivo" (lo que queremos cambiar), las "situaciones de alto riesgo" (contextos que predicen el comportamiento problema), las "respuestas de afrontamiento" (alternativas específicas y ensayadas), y el "plan de emergencia" (qué hacer cuando las estrategias primarias fallan).

Con una paciente con trastorno por atracón, adaptamos SOBER para los momentos de impulso de atracón. El "Stop" era físicamente salir de la cocina. El "Observe" era identificar si tenía hambre física o hambre emocional usando una escala que habíamos practicado. El "Breathe" era la misma técnica 4-7-8. El "Expand" era pensar en cómo se sentiría dos horas después si no se daba el atracón. El "Respond" era llamar a su madre o salir a caminar diez minutos.

El modelo funciona porque aborda el proceso, no solo el contenido. No importa si hablamos de alcohol, comida, juego o pantallas. Los mecanismos psicológicos subyacentes son similares.

Al final, el legado de Marlatt en consulta privada no son las técnicas específicas, sino la actitud: ver las recaídas como información, no como fracasos. Como oportunidades de afinar las estrategias, no como evidencia de que el cambio es imposible. Julia lleva ahora cuatro meses sin ningún desliz. Pero más importante: sabe que si ocurre, tenemos un plan.

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